RELACIÓN CON LA VIDA E IMPERMANENCIA

La montaña y el cambio

Al igual que hacemos con la práctica de la meditación de la montaña, podemos aprender a experieciar la vida con la misma quietud y enraizamiento ante nuestra vida, que está en continuo cambio, momento a mometo, a lo largo de los segundos, las horas, los años.

En nuestra vida y en la práctica de la meditación estamos experimentando continuamente la naturaleza cambiante de la mente y el cuerpo, así como del mundo que nos rodea. Tenemos nuestros propios momentos de luz y oscuridad, nuestros propios momentos de color y de tonos grises.

 Claramente experimentamos tormentas de intensidad variada y la violencia del mundo externo, así como la de nuestra propia mente y cuerpo, seguidas de grandes vientos, del frio y la lluvia, atravesamos periodos de oscuridad y dolor, así como momentos de regocijo y alegría, de arcoíris y de luminosidad.  Nuestra apariencia está también en constate cambio.

Al convertirnos en la montaña en nuestra práctica de meditación, podemos conectar con su fortaleza y su estabilidad y hacerla nuestra. Podemos nutrirnos de su energía para reforzar la nuestra, para acercarnos a cada momento con atención plena, ecuanimidad y claridad. Puede que nos ayude a ver que nuestros pensamientos y emociones, que nuestras preocupaciones, nuestras tormentas emocionales y nuestros gritos, todo lo que nos ocurre, lo juzguemos como agradable o desagradable, son como el clima de la montaña, tendemos a creerlo inmutable y tomárnoslo de forma personal, pero su naturaleza es impermanente e impersonal.

No ignoremos o neguemos el clima de nuestro día a día, al contrario, honremosle, tomemos conciencia del mismo, tomándolo como lo que es, impermanente y abrazándolo en nuestra conciencia. En este abrazo, podemos llegar a conocer un silencio más profundo, de calma y sabiduría.

Las montañas tienen todo esto para enseñarnos y mucho más si nos acercamos a escucharlas…

Así, si encuentras que de alguna forma resuenas con la fortaleza y la estabilidad de la montaña en la práctica, puede serte de utilidad de cuando en cuando revisitarla en tu práctica de meditación. Acordarte de lo que significa sentarse con atención plena, con intención y despierto, en auténtica quietud.

La Impermanencia Significa Renovación

La impermanencia significa que todos los fenómenos mundanos están en un proceso constante de nacimiento y destrucción, surgimiento y desaparición. Si puedes entender que todos los fenómenos son transitorios, entonces tu confianza será asegurada y estarás lleno de esperanza. Te sentirás agradecido por las cosas que son buenas y optimista respecto a las cosas que no son buenas. Esta es la razón por la cual el maestro Chan Yunmen dijo: “Cada día es un buen día.” No hay momento sin esperanza, y no hay esfuerzo destinado al eterno fracaso. Naturalmente, después de todo, cada día es un buen día.

No sólo cada día es un buen día, sino cada pensamiento es un buen pensamiento. Esto no significa que cada pensamiento sea puro y limpio; muchos pensamientos podrían ser dañinos. Todo lo que debes hacer es reconocer que un pensamiento está surgiendo e inmediatamente regresar a tu método y empezar de nuevo.

Siempre que descubras un pensamiento, tendrás inmediatamente un nuevo comienzo. Esta actitud influirá en nuestra vida cotidiana. Las malas situaciones no provocarán aflicción inmediata y tendrás confianza en el futuro. Verás que tu futuro está lleno de esperanza.

Si comprendes la impermanencia adecuadamente, entonces vivirás en un estado alegre de renovación momento a momento, de paz constante e inagotable progreso en tu práctica.

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